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Mié, Ene

Asamblea Constituyente

Editorial
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Todas las tiranías desde la época romana se crean en torno de un individuo, que se ufana y además está convencido de que es el Mesías bajado del cielo que va a salvar a su pueblo; es, por consiguiente, de por sí un narcisista y en su mente se inculca el mismo esa autosuficiencia.


En nuestro caso Gustavo Petro dada su concepción autárquica de gobernar y su egolatría las cuales exhibe todo el tiempo porque no las puede disimular, pregona a los cuatro vientos de que es el Salvador.

Eso sí es preciso resaltar de que tiene la cartilla chavista como guía, no pierde esa brújula; la ha cumplido en forma estricta y aplica también las fórmulas derivadas de los grupos de Sao Paulo y de Puebla; por esa razón, el país está destruido, desesperanzado y en bancarrota y eso lo quería y lo ha logrado impecablemente bien.

En esa hoja de ruta, Petro, así como Chávez, plantea la Asamblea Constituyente, cuya única finalidad es atornillarse en el poder. Esos dineros que recogió con la venta de los bonos de tesorería son en buena parte para este proyecto y también con destino a apoyar sus candidatos a las elecciones legislativas y presidenciales.

Estas determinaciones, es decir, la emergencia económica y la Asamblea Constituyente son totalmente inconstitucionales; en   consecuencia,   la   Corte


Constitucional tan pronto como regrese de vacaciones, avocará de inmediato su conocimiento y procederá a declarar de seguro su inconstitucionalidad.

Ya se han recibido ante esa corporación un sin número de demandas, de manera que confiamos en que esos abusos del tirano, pues así actúa, encontrarán su rechazo y no podrá continuar como es su costumbre, violando la ley y la carta magna.

Ahora como regalo navideño por decreto, puesto que no hubo acuerdo con los empresarios, se estableció un 23% de aumento en el salario mínimo; quedando en 2 millones de pesos, incluyendo el subsidio de transporte, el más alto en los últimos 25 años, equivalente a 520 dólares.

No es otra cosa que las medidas populistas de todos los regímenes marxistas. “Pan para hoy, hambre para mañana”. Los sindicatos están de plácemes, pero no han percibido que aumentará el costo de vida y se incrementará la inflación y el desempleo.

Ciertamente el candidato comunista, Iván Cepeda, ha expresado su complacencia y Petro de igual modo, poniendo de relieve de que ellos piensan en los pobres; en contraste con los ricos que según ellos no se acuerdan de su existencia. Pura demagogia barata, habida cuenta de que, gracias a las empresas, se tienen las oportunidades de trabajo.


Infortunadamente esa propaganda, engaña, no obstante, a veces cala y no permite ver la realidad de los mismos empleados.

Petro se dedicó a gastar, ha sido un Estado derrochón, pensando en función de no dejar la jefatura de Estado; por ello se constituyeron 86.000 nuevos contratos de servicios personales y 80.000 promotores de salud y se crearon 11 embajadas y 24 consulados.

El 40% son gastos de funcionamiento, originando un 7% por ciento de déficit fiscal; actualmente tenemos el segundo endeudamiento de América Latina. Por todo lo anteriormente expuesto, al próximo mandatario elegido, partiendo del supuesto de que haya elecciones, encontrará una nación abatida y desmoralizada, esto es en cuidados intensivos.

Quién asuma la presidencia obligatoriamente deberá reducir ministerios y misiones en el exterior; es decir bajar al máximo los costos del Estado; recomponer las relaciones con Israel, con el propósito de mejorar nuestros equipos de inteligencia de nuestras Fuerzas Militares; revivir con los Estados Unidos el Plan Colombia en su segunda fase, la cual Santos suprimió para darle gusto a las Farc; volver a la fumigación de las hojas de coca y al bombardeo de los campamentos de los guerrilleros de las Farc, 


el ELN y de todos los bandidos a los cuales Petro ha protegido.

Una de las primeras decisiones tiene que ver con el fortalecimiento del Ejército de tierra, mar y aire. La política contraria a la petrista que los debilitó,  dado que los grupos subversivos amparados en el proceso de paz de Petro han tenido un crecimiento desorbitado.

Consecuentemente la delincuencia registra una expansión tanto en el sector rural como en las ciudades ya que los facinerosos se apoderaron de muchas regiones del territorio. Para combatirlos como en la época del expresidente Uribe hay que dotar a nuestros soldados y policías de las herramientas de combate más modernas, de última generación con miras a que se renazca la seguridad y confianza en nuestra fuerza pública.

Nuestros fervientes deseos son para que en el 2026 Colombia con un nuevo gobierno respire libertad, institucionalidad y una paz verdadera e igualmente Venezuela nuestra nación hermana recobre su sistema democrático.

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