La cultura de la gratuidad

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Manuel Torres Lopera

Manuel Torres Lopera

Columna: Opinión

e-mail:  manuelcaribe33@hotmail.com


Los Estados deben promover a los ciudadanos políticas públicas que generen calidad de vida, para un verdadero desarrollo humano integral dentro de la sociedad, los gobiernos destinan unos auxilios económicos a ciertas poblaciones que son sujetos de protección constitucional como los niños, las madres cabeza de hogar, los adultos mayores, jóvenes y personas en condición de discapacidad y otros.
Los Estados deben promover a los ciudadanos políticas públicas que generen calidad de vida, para un verdadero desarrollo humano integral dentro de la sociedad, los gobiernos destinan unos auxilios económicos a ciertas poblaciones que son sujetos de protección constitucional como los niños, las madres cabeza de hogar, los adultos mayores, jóvenes y personas en condición de discapacidad y otros.Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) “por políticas sociales se entiende un conjunto de disposiciones legales y de acciones de parte de los poderes públicos, como de los distintos grupos sociales que tienden a proteger la existencia y la calidad de la vida humana de la totalidad de los integrantes de la respectiva sociedad”.Las políticas sociales de base asistencialista, con el enfoque de mejorar las condiciones de vida y no de las capacidades de las personas y ése es el camino equivocado si se busca la erradicación de la pobreza y una mayor equidad social esa observación fue hecha por el economista Italiano Stefano Zamagni profesor de la Universidad de Bolonia.Basándome al análisis de este importante economista sobre el tema, el asistencialismo puede ser beneficioso al recibirlo, se adquiere  bienes y servicios, pero también se convierte perjudicial en la que el ciudadano dependa absolutamente de un Estado Benefactor que en un momento dado sus finanzas llegue a decaer por los cambios de los ciclos económicos que se están presentado en el mundo y afecte el presupuesto para garantizar el desarrollo de esos programas sociales que se estén implementando.La gratuidad no genera tampoco una cultura de ahorro, lo que reza el refrán popular ‘lo que no nos cuesta hagámoslo fiesta’ y a veces se vuelve imposible que los gobernantes satisfagan a sus gobernados en la prestación de bienes y servicios por motivo de derroche en el colectivo no se despierta una conciencia ciudadana, por eso se toman medidas impopulares de quitar subsidios y causa el descontento social.Desde mi punto de vista los programas sociales de asistencialismo deben direccionarse a ciertas poblaciones que ameriten una atención prioritaria e integral como la niñez, la tercera edad y las personas en condición de discapacidad cognitiva.Hay que enfocar al Estado no solamente en benefactor sino también en Emprendedor que impulse con políticas públicas realmente posibles a sus ciudadanos que pueden convertirse en emprendedores y ser un motor principal de la productividad del país, es cierto que hoy  el sector empresarial es necesario, pero no es suficiente, debido a  que la tasa de desempleo es alta en las ciudades capitales y consecuente a esto la informalidad se expande sin control.La reflexión que quiero dejar en esta nota de opinión que el Estado enfoque otra visión distinta con respecto al ciudadano en la que se le garantiza y pueda sacar adelante su talento y lo disponga al servicio de la sociedad y termino con esta frase del economista Zamagni que sólo el mejoramiento de las capacidades significa liberar a las personas.


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