Suspender el bombardeo, puede ser la evolución de la delincuencia

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Escrito por:

Jesús Iguarán Iguarán

Jesús Iguarán Iguarán

Columna: Opinión

e-mail: jaiisijuana@hotmail.com


Iván Velázquez, el nuevo ministro de Defensa de los colombianos confirmó que no habrá bombardeos cuando haya menores de edad involucrados o se afecte la población civil.  

Pueda ser que esta medida del ministro, no se traduzca en un incentivo para la evolución de la delincuencia, ni tampoco estimule a los grupos alzados en armas a que se desaten en multiplicar su insaciable deseo de reclutar menores y lo utilicen como escudos para poner en práctica y lanzar contra la ciudadanía toda suerte de denuestos y provocaciones al gobierno y al pueblo colombiano y se entreguen con increíble audacia a propagar las mismas doctrinas disociadoras que han llevado al país a tan grave situación de abatimiento.

Para nadie es un secreto que los colombianos nos acostumbramos a vivir cierto grado de indisciplina social que se traduce en desconocimiento de la autoridad, en el desacato al orden jurídico, irrespeto y quebrantamiento de las instituciones democráticas, solidaridad, tolerancia o complacencia ante el crimen y por lo mismo, estímulo para socavar la seguridad colectiva con la consiguiente irresponsabilidad en el ejercicio de las libertades públicas.

Es sensato tomar medidas para la protección de la niñez, pero al mismo tiempo deben aumentárseles sanciones a los que integran bandas, cuadrillas o grupos armados que invadan o asalten poblaciones, recluten menores, predios, haciendas, carreteras o vías públicas causando muerte, incendios o daños en los bienes, o por medio de violencia a las personas o a las cosas cometan otros delitos contra la seguridad e integridad colectiva.

Si se suspende el bombardeo por proteger la vida de la niñez, se debe buscar también la manera de frenar la innegable rapidez con que avanza la delincuencia sin que podamos detenernos en la búsqueda de mecanismo para combatirlo, ya que el nuevo ministro Iván Velásquez, viene del mundo de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción, da un primer anuncio para concretar la política de la seguridad humana.

La medida puede fomentar el secuestro masivo de la niñez, quienes al llegar a la adultez se convertirán en un atentado contra la administración de justicia, por eso necesario adoptar medidas radicales, fuerte, reales, coherente, directa, encaminadas a la fuente misma del crimen y a la desestabilización de las organizaciones criminales sin dejar de lado postulados jurídicos de recibo en defensa de las garantías procesales y los derechos humanos de los miembros procesados de las organizaciones criminales.

Si ellas, las organizaciones criminales rebasan el límite de la tolerancia de la sociedad, ¿por qué la justicia no puede no tolerar a las organizaciones criminales y combatirlas con la mayor cantidad posible de armas? Los grupos subversivos no pueden seguir haciendo de la vida de cada uno de los ciudadanos de este país un sujeto pasivo de su fechoría, y el Estado, no puede permitir que impunemente siga siendo considerado como un ente impotente ante la avanzada de la delincuencia.



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