Punto final

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Escrito por:

Manuel Torres Lopera

Manuel Torres Lopera

Columna: Opinión

e-mail:  manuelcaribe33@hotmail.com


Colombia ha sido un país según la historia de violencia política, donde las agresiones de palabras que van de un bando a otro o viceversa y terminan en escenarios de dolor y tristeza, se han registrado masacres, el desplazamiento forzado y asesinatos de importantes líderes políticos y sociales, también han caído periodistas y empresarios.

 

Un sistema político tradicional que se ha reinventado con el pasar del tiempo para perdurar en el poder, los partidos y movimientos se han fraccionado cambiando de color pero conservando la misma esencia del estilo de dirigir.

Desde mi punto de vista analítico la naturaleza de la política divide pero no da el derecho de agredir verbalmente y físicamente o hasta el colmo de exterminar a esa persona que no comparte tus ideales, este escenario que describo lo catalogo como una disputa política salvaje que te puede arrastrar a emociones sin control.

A principios del siglo XXI, la izquierda democrática de este país renace en el poder, ganando elecciones de importantes ciudades como la alcaldía de Bogotá, que es un cargo presidenciable y en el otro lado la disputa tradicional de la derecha de rojos y azules fue desapareciendo en el panorama político, de ahí surgen otros partidos y movimientos que garanticen la continuidad de gobernar.

Estos dos sectores políticos dominantes terminan siendo timoneados, la derecha por  el Abogado y hacendado Álvaro Uribe Vélez y la izquierda por el Economista y ex-militante del M-19 Gustavo Petro Urrego. A estos dos personajes les tengo respeto y admiro sus trayectorias para llegar donde están. Pero han fraccionado al país en dos partes y con este señalamiento  ‘él es el malo y yo soy el bueno’ y es aterrador como en las redes sociales estos dos grupos se despedazan lanzándose ofensas de alto calibre hasta llegar al extremo de amenazar de muerte.

Actualmente tienen repartido el botín de la burocracia, importantes Alcaldías y Gobernaciones las están gobernando el sector de la izquierda, la Presidencia de la Republica máximo cargo la sigue gobernando la derecha, como también  Entidades de orden nacional  estas dos fuerzas políticas aunque ustedes no lo crean tiene un fin común enriquecerse  y perpetuarse en el poder, podemos ver estos casos en otros países de la región de América Latina, puede notarse una pequeña diferencia en el origen de su condición social de sus dirigentes, pero ejercen el mismo estilo de poder y alimentados por el mismo sistema.

Ya está bueno, ellos no son los únicos dueños de la historia política de este país, la Constitución de 1991, dio un paso importante en el avance de nuestra democracia en tener un sistema pluripartidista, en la Nación se están levantando otras alternativas de poder, Colombia merece un ambiente político distinto. La detención domiciliaria del ex – Presidente Uribe, agitó ‘el avispero’ acusaciones de ambos lados, realmente en la polarización se desperdicia mucho tiempo y se desvía  la atención de los temas de interés nacional que merecen discusión para buscar posibles soluciones, el fanatismo político enceguece y no deja ver más allá, los nuevas expresiones que se están levantando tienen que asumir una responsabilidad de recuperar el discurso donde se debatan ideas y se controviertan, respetando la parte personal del adversario, retomar valores y principios ante una sociedad que carece de ellas y creer que la familia es un potencial de soluciones que nos deben conducir a vivir mejor en sociedad.

La política basada en el endiosamiento de una persona es característica de todo régimen dictatorial.



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