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Escrito por:

Indalecio Dangond Baquero

Indalecio Dangond Baquero

Columna: Opinión

e-mail: idangond@hotmail.com



El presidente del Grupo Bios, Santiago Piedrahita, dijo esta semana en una entrevista de un diario capitalino, que Colombia “no puede seguir siendo un importador de granos, teniendo más de 17 millones de hectáreas aptas para esos cultivos”. 

Esta afirmación es de la mayor importancia toda vez que viene del presidente de uno de los grupos agroindustriales del sector de alimentos balanceados más importantes del país. Era la noticia más esperada durante la última década por los agricultores de maíz y soya del país, pues las importaciones de granos de mala calidad, subsidiados y sin aranceles desde Estados Unidos, previa a la recolección de sus cosechas, desmotivó la producción nacional. Lo mismo sucedió con los sectores de aceite de palma, arroz, papa y leche en polvo.

Para ponerlos en contexto, cuando se firmó el TLC con los Estados Unidos, se acordó que los contingentes de importación de estos productos fueran graduales durante los primeros años para darle tiempo a nuestros productores de corregir sus ineficiencias y ser competitivos. Para ello, el exministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, creó el programa Agro Ingreso Seguro (AIS), una estrategia bien planteada para fomentar a través de subsidios e incentivos la inversión en sistemas de riego y drenajes, maquinarias y equipos, infraestructura industrial y de almacenamiento, biotecnología, seguros agrícolas, entre otros. 

Desafortunadamente, los recursos del programa AIS no se siguieron fondeando a estos sectores y por consiguiente las inversiones se pararon, las áreas no crecieron, la producción se estancó y la competitividad nunca llegó. En los años subsiguientes, la industria tuvo que salir a importar materia prima para atender la demanda interna de alimentos. 

Posteriormente, siendo ministro de Agricultura, Aurelio Irragorri, se logró aumentar un área significativa con el programa “Colombia Siembra” pero como el ministerio de Comercio no quiso imponer las salvaguardias de importación para garantizar la compra de la cosecha interna, se fregó el negocio. Por eso hoy importamos más de 7.4 millones de toneladas de maíz amarillo y soya para garantizar la producción de 13.000 millones de huevos y 1.4 millones de toneladas de carne de pollo. Qué falta está haciendo el Incomex. 

Con la pandemia de Covid-19 y el cambio climático, la producción mundial se afectó, los precios de los commodities se calentaron en las bolsas internacionales y los industriales comenzaron a ponerse nerviosos con los altos costos de las importaciones, y si no existe oferta nacional, podemos tener serios problemas de abastecimiento interno y de exportación de alimentos. Por ello, mi insistencia de orientar los presupuestos de inversión pública en vías terciarias, bienes públicos e incentivos de producción donde se concentren los modelos productivos de núcleos agroindustriales para reducir costos de producción, transformación y logística de transporte. 

El gobierno Duque ha mostrado toda la voluntad de ayudar al sector agropecuario a organizarse con propósitos empresariales, sólo falta ajustar para el 2021 unos temas de mejor orientación del crédito en Finagro y Banco Agrario; de semillas en Agrosavia y de eficiencia en el ICA. 

Ahora el balón está en la cancha de las industrias de los alimentos y el mensaje del grupo Bios es una muy buena señal.



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