Ojos cerrados y la mano en el corazón

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Escrito por:

Javier Lastra Fuscaldo

Javier Lastra Fuscaldo

Columna: Opinión

e-mail: agenteespecial@electricaribe.com


Veintitrés billones de pesos, busca recaudar el gobierno a través de una nueva reforma tributaria en medio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes desde el último siglo. Voces encontradas alimentan el debate que apenas comienza.

Sostener el aire para llamarla por su nombre es uno de los primeros desafíos, “Reforma Social, solidaria y sostenible”. Así la han bautizado tratando de simplificar desde el título su loable propósito de pagar el alto endeudamiento y financiar programas de apoyo económico para millones de hogares en situación de vulnerabilidad y pobreza extrema.

Superar el debate sobre la necesidad de un ajuste a las finanzas será lo primero. El Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla en la presentación oficial del contenido de la propuesta de reforma indicó que para poder financiar la dinámica actual del gasto público es necesario elevar la recaudación en 1.5% y reducir la evasión y elusión en 1.1% del PIB, respectivamente.

Lo que se viene ahora es discutir en medio de campañas electorales si las medidas de los nuevos impuestos o exenciones logran el objetivo bajo claros principios de justicia y equidad. Esto es lo más complejo, en medio de una crisis la gran mayoría lo que menos quiere es que le aumenten la carga impositiva o incluyan a quienes hoy están exentos.

El Ministro ha hecho un llamado al país pidiendo cerrar los ojos y ponerse la mano en el corazón para aceptar y confiar en la propuesta. Seguramente habrá muchas manos en el corazón, pero con los ojos bien abiertos, pues las principales fuentes de recursos serán el IVA ampliando la base de productos y el pago de renta de personas naturales.

Tendrán los ojos bien abiertos quienes devenguen más de 2.5 millones de pesos por quedar incluidos en la base de los que con la aprobación de la reforma empezarán a declarar y pagar el impuesto a la renta. Esta propuesta fue presentada por la comisión de expertos asesores del gobierno nacional quienes se basan en el comparativo internacional en el cual, mientras que los países de la OCDE, del 11.3% del PIB las personas naturales contribuyen con el 8.3%, en Colombia del 6.2% del total de ingresos por concepto de renta el aporte de las personas naturales es del 1.2% del PIB, siendo esta proporción una de las más bajas de Latinoamérica.

También estarán muy despiertos los dueños de motos y carros viejos, que son la mayoría de colombianos, quienes por cuenta del impuesto verde serán incluidos en la lista de contribuyentes con el objetivo de combatir la contaminación. También, entre otros, abrirán los ojos los beneficiarios de pensiones superiores a siete millones y los residentes en estratos 4, 5 y 6 quienes deberán pagar el 19% de la factura de servicios públicos domiciliarios.

Llamarán a la solidaridad también a los trabajadores de los sectores público y privado que mensualmente devenguen 10 millones de pesos o más, quienes pagarán una tarifa mensual del 10% sobre su ingreso para ayudar a financiar el programa al empleo formal que busca subsidiar a pequeñas y medianas empresas afectadas por la pandemia. El aliciente es que este impuesto solidario podrá deducirse con futuros pagos por concepto de renta.

La discusión apenas comienza, sin embargo, el gobierno debe aumentar la confianza en la gente aceptando abrir el debate más que pedir cerrar los ojos y llamar a los líderes políticos a construir desprovistos de intereses electorales.



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