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Mié, Ene

Deluque advierte desde Riohacha sobre el colapso económico venezolano y sus efectos regionales

Foto cortesía Climaco Rojas.

La Guajira
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El senador guajiro Alfredo Rafael Deluque Zuleta publicó un análisis sobre el colapso económico de Venezuela, responsabilizando a las decisiones tomadas durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Sus declaraciones, difundidas mediante un video en redes sociales, buscan explicar cómo el populismo mal ejecutado terminó golpeando no solo a ese país, sino también a La Guajira.

El mensaje fue grabado por Deluque en distintos escenarios cotidianos; primero jugando dominó, luego dentro de un vehículo, caminando por la calle Primera y el Malecón, hasta terminar sentado en el muelle turístico de Riohacha. En un formato sencillo pensado para explicar con claridad y lograr que el mensaje fuera entendido por todos, con impacto regional.

Venezuela y La Guajira: una relación económica rota

Para el congresista, lo que hoy vive Venezuela no es un asunto ajeno a los guajiros. Las malas decisiones en políticas sociales y macroeconómicas tuvieron efectos directos en la frontera. Maicao, que durante años fue un motor comercial gracias al poder adquisitivo de compradores venezolanos, perdió dinamismo cuando ese flujo desapareció abruptamente.

Deluque Zuleta recordó que buena parte de los indígenas de la Alta Guajira dependían del comercio binacional o trabajaban en Maracaibo. Al derrumbarse la economía venezolana, miles de familias regresaron a La Guajira sin empleo ni ingresos, generando una presión social que desembocó en una crisis humanitaria que el norte del departamento ya vivió con crudeza.

El populismo que terminó pasando factura

Según el senador, el problema de fondo fue el populismo sin rigor técnico. Políticas públicas atractivas en el discurso, pero inviables en la práctica, terminaron afectando justamente a quienes decían proteger. Las clases populares fueron las primeras en quedar expuestas cuando el modelo colapsó y la economía dejó de sostenerse.

Uno de los errores centrales, explicó, fue acabar con la principal fuente de ingresos del país. La industria petrolera, que alguna vez fue la joya de la corona, terminó convertida en la caja menor de un régimen corrupto. Sin planeación ni control, los recursos se diluyeron y el daño fue estructural.

Emisión sin respaldo y gasto sin freno

Alfredo Rafael detalló que Chávez y Maduro recurrieron a una política fiscal y monetaria irresponsable. La emisión de dinero sin respaldo productivo y el desmedido gasto público ignoraron todas las advertencias técnicas. El endeudamiento, además, se hizo a tasas exorbitantes, comprometiendo recursos futuros sin una planeación financiera seria.

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El resultado fue un déficit fiscal desbordado, utilizado para tapar errores acumulados. En lugar de corregir el rumbo, el gobierno venezolano optó por profundizar las mismas decisiones, agravando una crisis que ya mostraba señales claras de insostenibilidad económica y social.

Controles de precios y asfixia empresarial

Otro golpe letal fue la imposición de controles de precios. Las empresas fueron obligadas a vender por debajo de sus costos de producción, una ecuación imposible para cualquier negocio. La consecuencia fue inmediata: dejaron de producir, cerraron operaciones, se perdieron empleos y el aparato productivo colapsó.

A esto se sumó la fuga de capitales y el surgimiento de mercados paralelos que aún hoy afectan a Venezuela. Para Deluque Zuleta, estas decisiones destruyeron la confianza, castigaron la inversión y terminaron premiando la informalidad, debilitando aún más la economía formal del país.

Guerra a la empresa privada y advertencia a Colombia

El senador también cuestionó la guerra declarada contra la empresa privada. La estatización y las expropiaciones marcaron una relación hostil con los empresarios, cerrando cualquier posibilidad de crecimiento sostenible. Incluso el aumento desmesurado del salario mínimo, sin respaldo productivo, terminó siendo contraproducente.

Deluque Zuleta concluye que el fracaso de una nación no ocurre de un día para otro, sino por la suma de malas políticas repetidas en el tiempo. Lo que hoy vive Venezuela —incluido el juicio internacional contra su presidente— es, según él, el resultado lógico de ese modelo. Su mensaje final es, Colombia debe leer las señales y evitar recorrer ese mismo camino; porque aquí no hay espacio para improvisaciones.

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