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Sáb, Jun

Líderes wayuu reconocen que buena parte de atracos en vías son hechos por indígenas

La alcaldesa de Albania Nera Robles, en su intervención dibujó la realidad de su municipio como también la de su etnia.

Judiciales - Local
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Proponen desarme colectivo a mediano y largo plazo, regreso al territorio de policías y soldados wayuu y medios para que salgan de la violencia.

Con gran asistencia de las autoridades administrativas y de Policía, lo mismo que las autoridades indígenas y líderes políticos entre las que se encontraron los alcaldes de Albania y Riohacha, lo mismo que la senadora del Pacto Histórico, Martha Peralta Epieyú, quien fue la autora de la convocatoria, se desarrolló desde la mañana hasta a la tarde de este jueves, un encuentro de todos los que tienen algo que ver con la seguridad de las carreteras y también con el desarrollo o el atraso de los pueblos de la península, principalmente los que se encuentran en las orillas de las vías que cruzan el departamento de norte a sur y de este a oeste.

Aspecto del encuentro entre la senadora de La Guajira, Martha Peralta Epieyu, la Policía Nacional y las autoridades tradicionales de la etnia wayuu.


Fue un encuentro en el que también participó la casi totalidad del Consejo Departamental de Palabreros, y este escenario no fue solo para hacer propuestas en las que se persigue mejorar las condiciones de vida de los nativos, pero también para decirse algunas verdades que muy pocos quieren reconocer y que este jueves con todo el valor civil fue reconocido por la convocante del evento la senadora Martha Peralta.

“Los atracos están al orden del día y algunos casos de extorsión se producen en las narices de los policías, el mercado de Riohacha es una sola ‘olla de vicio’ eso parece una Zona Franca del delito o algo cercano al Bronx, allá no se ve policía por ningún lado y así deben trabajar los comerciantes, sin nadie que los proteja”, dice la senadora, añadiendo que hay presiones a muchos comerciantes y amenazas a algunos periodistas.

La lideresa Política indicó que ellos no quieren que la muerte por desnutrición de los niños wayuu sea un paisaje más en La Guajira y pide siempre al Gobierno Nacional que se den los mecanismos para terminar con este grave mal.

Las denuncias claras de Nera Robles

“No es un secreto que buena parte de quienes hacen los atracos en la vía son nativos de la etnia wayuu y eso hay que buscarle solución, estamos pidiendo más pie de fuerza de la Policía y el Ejército”. También sostiene que algunas autoridades sienten vergüenza por el caso y han denunciado que algunos hechos que ocurren cada semana de atracos en áreas muy definidas no son causados por habitantes de la jurisdicción, sino por delincuentes, también indígenas que llegan de otras zonas.

El abogado Aníbal Mercado realizó un buen aporte al encuentro.


Hay que empezar a trabajar en un desarme colectivo


Es una propuesta que todos los habitantes de La Guajira saben que es necesaria, pero nadie, en un evento público como el de este jueves, se había atrevido a plantear. “Hay que buscar un desarme en esta comunidad  debe ser un trabajo a mediano y largo plazo, pensar que es necesario que se fortalezca la figura del palabrero y que muchos de los que ahora son adolescentes y niños, se puedan convertir en palabreros y cuando lleguen a la escuela de Policía de Uribia, allí se les inculque el principio de los Derechos Humanos, la reconciliación y la resolución de los conflictos, esos han ser objetivos de las autoridades civiles, militares, de Policía y las autoridades tradicionales”, dijo el abogado Aníbal Mercado, miembro de Consejo Nacional de Palabreros.

Son hombres muy jóvenes

Nera Robles, dijo que ella siente una profunda tristeza cuando llega a la estación de Policía de Albania y al asomarse a los calabozos encuentra que la gran mayoría de los detenidos son jóvenes que apenas acaban de salir de la adolescencia, y que en vez de estar portando un cuaderno y un lápiz o bolígrafo, estuvieron provistos de un fusil con el que estuvieron haciendo la guerra, bien entre los mismos clanes indígenas o entre los grupos que hacen presencia en la región. “Dan ganas de llorar y a eso es lo que hay que trabajarle, para que esos jóvenes no terminen matándose entre sí, sino generando bienestar entre las familias”, dice la alcaldesa Nera Robles.



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