El reclutamiento sigue siendo sistemático

Editorial
Tamaño Letra
  • Font Size
Más de 7.400 niños y adolescentes fueron víctimas del reclutamiento de grupos armados ilegales en Colombia entre 1985 y 2019, una práctica generalizada y sistemática que se adapta a las nuevas dinámicas del conflicto en el paísMás de 7.400 niños y adolescentes fueron víctimas del reclutamiento de grupos armados ilegales en Colombia entre 1985 y 2019, una práctica generalizada y sistemática que se adapta a las nuevas dinámicas del conflicto en el paísTras la firma de la paz con las Farc, en noviembre de 2016, la dinámica de confrontación y violencia se ha mantenido por la presencia, accionar y reconfiguración de otras estructuras armadas, lo que afecta en particular a la infancia.
Los estudios detallan que en los tres últimos años los grandes responsables del reclutamiento forzado de menores fueron la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, Eln, el Ejército Popular de Liberación, Epl, -considerado por el Gobierno una banda narcotraficante-, las disidencias de las Farc y bandas herederas de los paramilitares.Las amenazas, las falsas promesas de mejores condiciones de subsistencia, la irrupción en escuelas y la ausencia o débil presencia del Gobierno ha hecho que miles de niñas, niños y adolescentes pasen a ser parte de las filas de dichos grupos armados. Durante tres años los riesgos de reclutamiento o violencia para la infancia en regiones de conflicto como la zona del Catatumbo, los departamentos de Meta y Guaviare y las ciudades de Buenaventura, Pasto y Tumaco, han sido las zonas afectadas.En Colombia el reclutamiento y la utilización de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, sigue siendo una práctica generalizada y sistemática que se adapta con las nuevas demandas del conflicto armado.Entre 2017 y 2019, se registró reclutamiento de menores en cinco departamentos y estableció que los municipios donde hay mayor riesgo son Buenaventura (Valle del Cauca); Tibú, El Tarra y la Gabarra (zona del Catatumbo), y Tumaco (Nariño); citando datos de la ONU, que en esas áreas el principal reclutador es el Eln, seguido de las disidencias de las Farc y la banda criminal Clan del Golfo, grupos que intentan llenar el espacio que dejó esa guerrilla tras firmar el acuerdo de paz.Además hay un alto número de niños y adolescentes venezolanos que se encuentran en zonas de cultivos ilícitos y se están vinculando a las dinámicas propias de la producción de la hoja de coca o en actividades irregulares en zonas fronterizas; entre 2017 y 2019, hay casos de violencia sexual contra menores en los cinco departamentos, pero las autoridades alertan sobre  un subregistro muy alto de la situación.Dentro de este tipo violencia, se denuncia un aumento de las amenazas contra las mujeres y niñas que sostienen relaciones sentimentales con miembros de grupos armados ilegales y un alza de la cifra de niñas venezolanas que son víctimas de explotación sexual en lugares públicos. La población no se atreve a denunciar los casos de violencia sexual por la presencia y las amenazas de los actores armados, la falta de una acción efectiva de las autoridades judiciales contra los responsables y la falta de confianza en las instituciones públicas.

Más Noticias de esta sección