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Mié, Jul

Del Título 42 al Título 8

Editorial
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Desde la frontera entre Panamá y Costa Rica, o desde la de Guatemala con México, miles de migrantes siguen su camino hacia Estados Unidos expectantes ante el fin de la vigencia del Título 42, con la esperanza de llegar a territorio estadounidense sin sufrir deportaciones inmediatas, pero llenos de incertidumbre ante las nuevas medidas del gobierno estadounidense.

El fin del Título 42, una norma que bajo la emergencia de la pandemia permitía a las autoridades fronterizas de Estados Unidos deportar de forma inmediata a los migrantes alegando razones sanitarias, ha sido sustituido por el Título 8, que también restringe el acceso al asilo y muchos de ellos aún no conocen.

La finalización de esa norma ha sido objeto de que algunos se abstengan de pasar la frontera entre México y Estados Unidos de manera irregular, ya que no quieren tener que lidiar con la trocha, y llegar en forma legal desde Panamá al lado costarricense de la localidad internacional de Paso Canoas.

En los medios de comunicación se ha registrado el movimiento que ahora reporta la frontera entre México y Estados Unidos, aprovechando la finalización de la norma 42; lamentablemente, en muchas circunstancias, no se cumple el sueño de llegar a tierras gringas y los inmigrantes son regresados a sus países de origen, solo con la ropa que llevan puesta.

Entrar en Estados Unidos después de haber sobrevivido a la selva del Darién, a la corrupción de la policía guatemalteca, panameña, mexicana y a La Bestia -el tren de carga que muchos migrantes toman en el sur de México- o a los carteles de la droga, no garantiza el éxito del viaje para quienes buscan una vida mejor en la tierra de las oportunidades, que buscan entrar a cómo dé lugar.

Muchos son detenidos y deportados, algunos se entregan con la esperanza de poder comenzar el proceso de solicitud de asilo y otros deciden continuar su vida como indocumentados, condenados a una vida escondida, de explotación y sin derechos.

Ahora, con el Título 8 se pueden hacer muchas deportaciones y es el miedo que tiene los inmigrantes, que en muchos casos se han ilusionado con pasar las fronteras de los países, a punto de trabajo duro y parejo y llegar, aunque sea, en forma ilegal a los Estados Unidos.

No es mucho el cambio que se vive, pero el accionar de las autoridades norteamericanas están mandado un claro mensaje, ya que se han contratado aviones para sacar del suelo norteamericano a los que llegan en forma ilegal; de este grupo no se escapan los colombianos, que en buen número han llegado al aeropuerto “Luis Carlos Galán Sarmiento” de El Dorado en Bogotá, en condición de expulsados y sin una moneda en el bolsillo y en precarias situaciones económicas y médicas, lo que lamentablemente, es un claro mensaje de que los ilegales no entrarán tan fácilmente.

La peor situación la viven en la frontera con México, en donde miles de inmigrantes se sientan en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de El Paso, Texas, EE. UU., donde decenas de migrantes recién llegados encuentran un refugio temporal, ya que templos, escuelas, refugios y clínicas se consideran lugares donde los agentes migratorios no pueden hacer redadas.

Salió de Venezuela hace cuatro meses para buscar un futuro mejor, "porque en nuestro país, lamentablemente, la dictadura no nos deja echar para adelante". Y dejó atrás a su hijo y a su hija, cuyos nombres lleva tatuados en los brazos, donde también tiene grabado un reloj sin manillas que le recuerda a su hermano muerto.

"Lo más duro ha sido la selva, ha sido triste y lamentable, yo vi cuatro muertos y es agobiante, le deja a uno mal psicológicamente. Sigue Centroamérica, que es una corrupción que nos azota. México también no nos brinda esa ayuda que de pronto nos facilite trabajar o tratar de llegar a EE.UU.", resume.

Si todo le sale bien, concluye: "Mis planes son trabajar fuerte, me gusta mucho la construcción".

Pero si no, será deportado, como los 250 guatemaltecos y hondureños que fueron devueltos a sus países en dos aviones fletados este miércoles por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos que quiere enviar un claro mensaje: con el Título 8 se seguirá expulsando a las personas que no entren legalmente.